Es común decir que un pez sujeto a continuos cambios de temperatura sufre escalofrío tras
escalofrío hasta que finalmente sucumbe. En el estricto sentido de la palabra "escalofrío" no es
la palabra adecuada, pero en teoría, un escalofrío puede ser sentido solo por aquellos animales
con una temperatura corporal propia. Sin embargo, la palabra escalofrío es aplicable a este caso,
dado que el resultado final de someter constantemente a un pez a una temperatura inferior a la
cual esta acostumbrado, es el mismo que el de someter a un ser humano, después de forzarlo a
una intensa actividad física, a un baño de agua helada. En ambos casos la muerte se da si el
proceso se repite con regularidad. Sin embargo el uso de la palabra escalofrío debe ser evitado,
porque implica que no se produce un daño al pez si es sumergido en agua más caliente, y esto como
hemos visto, es igual de perjudicial para el pez.
Debido a que el número de glóbulos rojos (con forma oval) es más escaso que en los mamíferos,
la sangre no tiene un tinte tan rojizo, excepto en el corazón y las branquias donde los glóbulos
rojos están concentrados. El flujo de sangre también es débil, debido al pequeño tamaño del
corazón y su estructura tan sencilla.
Un gran número de carbohidratos en forma de azúcar insoluble, son almacenados en el hígado para
más adelante ser liberados y transformados en sustancias solubles, como se requiere, bajo el
control de ciertas glándulas en el páncreas. Sumado a ello, el hígado contiene una alta cantidad
de aceite y segrega bilis para ayudar a la digestión. La bilis es almacenada en una sección de la
vejiga, y es llevada al intestino a través de un conducto. Las disecciones muestran al hígado
como una glándula grande y de un rojo oscuro. El páncreas por el otro lado, no es tan fácil de
observar; debido a que esta acoplado al hígado. Sus conductos entran al
intestino, cerca del conducto para la bilis. El goldfish posee además un bazo, localizado cerca
del estomago, y otras glándulas sin conductos que es preferible ignorar por el momento.
Los riñones son largos y delgados, de un color rojo intenso. Se sitúan justo debajo de la columna
vertebral. Su conducto uréter pasa a través de un extremo de la cavidad abdominal.
Hemos visto anteriormente que el goldfish muestra cierta dificultad para deshacerse del exceso de
agua. Por ello no debe resultar sorprendente el enterarnos que no bebe agua. Toda el agua que
entra a su boca pasa a través de las branquias y sale a través de las aberturas en ellas. Esto se
aprecia muy bien si se sueltan algunas gotas de un liquido coloreado no tóxico, el agua coloreada
entra a la boca y es excretada casi de forma inmediata a través de las branquias.
Algo que inquieta a muchos es el mecanismo que evita la entrada del agua al tracto digestivo y la
salida del alimento a través de las aberturas en las branquias. La explicación a esto reside en el
hecho de que al momento de abrir la boca, el agua entra a la faringe del pez, cerrándose al mismo
tiempo las aberturas de las branquias. Inmediatamente el pez cierra la boca y la faringe se
contrae, extrayendo el agua a través de pequeñas aberturas en la faringe y las branquias. El pez
no traga agua debido a que el esófago, situado justo detrás de las rendijas faríngeas, se
mantiene cerrado de tal forma que el agua no puede seguir su descenso por el tracto alimenticio.
La contracción es ejecutada por músculos similares a los de una bolsa con doble cordón, los cuales
al jalarse la cierran por completo. Sin embargo, cuando un pedazo de alimento toca las paredes del
esófago, sin importar que levemente sea, los músculos se relajan y la materia sólida es enviada
a través del tracto digestivo hacia el estómago. Un poco de agua puede ser tragada, pero es una
cantidad muy pequeña debido a que las paredes del esófago se contraen y rodean fuertemente al
alimento. El goldfish cuenta con un mecanismo de protección que impide el paso de partículas
diminutas de alimento o arena a través de las rendijas faríngeas, hecho que podría lesionar
las branquias. Dos hileras de fibras duras están fijas a los márgenes interiores de los arcos de
las branquias; son conocidos como gill rakers (rastrillos de las branquias). Sirven para colar el
agua antes de que entre a las delicadas branquias. Debe mencionarse que los gill rakers
funcionan únicamente cuando el pez mantiene cerrados los arcos de las branquias. Hemos visto
pedazos de gusano salir por las aberturas de las branquias de uno de nuestros goldfish, y hay
testimonios similares de otras personas. Es algo muy inusual, más no excepcional, y es debido al
hecho de que los arcos de las branquias se pueden separar tanto como para permitir el paso de un
gusano.
Mencionado lo anterior queda más clara la relación que hay entre la alimentación y la respiración,
así como la función que tienen las estructuras según su acomodo. Es momento de hablar del rasgo
más impresionante de la anatomía del goldfish: la vejiga de aire.
Primitivamente, la vejiga de aire (o vejiga natatoria como comúnmente se le conoce) era una
distensión hacia arriba del esófago y servia como un órgano auxiliar para respirar. Fue de
hecho, el pulmón primitivo y gracias al estudio de peces con pulmones de Sudamérica, África y
Australia podemos ver como el sistema respiratorio de animales mayores evolucionó. Por ello
resulta de gran interés el que la vejiga natatoria en el goldfish este aun conectada al esófago
por medio de un conducto. Experimentos más recientes demuestran que aun puede cumplir, hasta
cierto punto, con su función original.
La vejiga nadatoria es un saco membranoso que descansa debajo de la columna vertebral, en su centro
de gravedad. Esta dividido por una estrechez en dos lóbulos. El lóbulo trasero siendo tres veces
mayor en todos los peces salvajes. La vejiga contiene oxígeno, nitrogeno, y rastros de dióxido de
carbón tomados de la atmósfera cuando el pez traga aire fuera de la superficie del agua. En el
lóbulo trasero, la proporción de oxígeno es mayor que en la atmósfera, debido a la excreción y
absorción de gases a través de las paredes de la vejiga.
Aparte de servir como una reserva de oxígeno, la vejiga natatoria tiene otras dos funciones. En la
primera de ellas, el pez puede ajustar su contenido y con ello su gravedad específica,
permitiéndole de esta forma flotar sin esfuerzo alguno a cualquier nivel en el agua. La
importancia de esta función hidrostática la veremos a mayor detalle más adelante cuando veamos los
cambios que ocurren en las variedades de goldfish ornamentales. En la segunda función, la vejiga
natatoria, como lo hemos dicho anteriormente, esta firmemente unida a la parte delantera del
tripus, el más grande de los osículos de Weber, sirviendo como punto de enlace entre los órganos
relacionados con el oído.
Cualquier persona que haya tenido en su posesión un acuario de goldfish habrá notado que hacen un
ruido muy similar a un murmuro. Aun no ha sido establecido con claridad como hacen esto, pero se
cree que los sonidos son producidos por el paso de aire a través del conducto de la vejiga
natatoria. A pesar de que los peces son incapaces de producir esfuerzos vocales similares a los de
vertebrados mayores, muchos investigadores han llegado concluir que la producción
deliberada de sonidos no es rara entre ellos. Las investigaciones de von Fritsch demuestran que
los peces son capaces de emitir sonidos, mas no siempre a un volumen perceptible para el ser
humano. En recientes experimentos de Christopher Coates, en el Acuario de Nueva York, se colocó un
micrófono a prueba de agua conectado a un oscilógrafo. Este experimento demostró que al ser
estimulados, los peces emiten altos y rápidos sonidos. Al ser alimentados, los sonidos son altos y
continuos, y al estar en reposo, algunos peces ronronean como gatitos. Estos experimentos no son
del todo convincentes, debido a que es difícil, sino es que imposible, el determinar si los
sonidos son deliberados o accidentales. Al mismo tiempo, nosotros defendemos la postura de que muy
posiblemente el goldfish utilice la vejiga natatoria como un medio de expresión, ya que se puede
argumentar que muy difícilmente la naturaleza hubiese provisto de un aparato auditivo a los peces
sin una buena razón.
Otro aparato respiratorio suplementario esta cubierto por la piel. Ahora se sabe que aun cuando las
branquias no operan, el goldfish puede sobrevivir por un tiempo prolongado si esta en estado
inactivo, gracias a un intercambio de gases a través de la piel. Esta puede ser la razón por la
cual los goldfish pueden sobrevivir en condiciones que matarían rápidamente a otras especies.
La razón por la cual la mayoría de los peces mueren al ser extraídos del agua es que las branquias
pierden el agua en su interior y no hay ningún animal que pueda respirar aire seco (los pulmones
de los seres humanos contienen una cantidad apreciable de agua). La mayoría de los miembros de los
Ciprínidos pueden vivir durante cierto tiempo fuera de su elemento natural, debido a que las
cubiertas de las branquias son gruesas y estrechas, impidiendo la evaporación y esto sumado a
los suplementos respiratorios mencionados anteriormente prolongan su supervivencia. Se sabe de
carpas que han sobrevivido dos horas completas fuera del agua y durante un periodo aun mayor si
las branquias se mantienen húmedas. Al momento de escribir estas líneas leímos en un periódico
londinense sobre una ama de casa, la cual al limpiar la chimenea encontró lo que parecía ser un
bulto cubierto de ceniza. En una inspección más cercana, descubrió que se trataba de un goldfish,
el cual se recuperó al ser puesto en un balde de agua. Se presume que un ave sustrajo al pez de
un estanque y accidentalmente se resbaló de sus garras, cayendo en el tiro de la chimenea.
Francis Buckland alguna vez recibió una docena de goldfish como obsequio, los cuales llevó a
casa envueltos en musgo húmedo y un trapo dentro de una maleta para viajar. Después de 18 horas de
viaje, seis de los peces habían fallecido pero los otros seis estaban con vida. Al ser puestos en
un acuario se recuperaron rápidamente de los efectos del viaje, aunque al principio se daban
vueltas como si estuvieran ebrios.