Tratado sobre la Anatomia del Goldfish
G.F. Hervey y J. Hems
Traducido por Gaby Serrano y Elena Cardo
TERCERA PARTE. Sistemas muscular y circulatorio.
El sistema muscular es relativamente simple. Dos masas de músculos están colocadas a cada lado del
eje central, uno arriba y otro debajo, y cada uno esta dividido de nuevo en una sección superior
y una inferior. Todos los músculos están divididos en segmentos conocidos como miotomos y
corresponden en número a la vértebra. Es por medio de la contracción rítmica de estos segmentos
que el cuerpo se flexiona de lado a lado al nadar. La masa de músculo en la espalda esta unida
a la parte de atrás del cráneo y se extiende a lo largo de todo el cuerpo. La masa de músculo
abdominal esta más desarrollado en la cola, volviéndose más delgada a medida que se aproxima a la
cabeza. Los huesos que dan soporte a las aletas dorsal y anal contienen una serie pequeña de
músculos que tienen por objetivo el retraer o mantener erguidos a los radios. Debido a que los
músculos que elevan los radios son más fuertes, es raro ver a peces saludables con las aletas
retraídas. Músculos similares tienen como función el mantener la aleta caudal extendida y el
mover los radios superiores e inferiores de un lado a otro de forma independiente, impulsando
al pez con la fuerza necesaria para poder nadar. Los músculos de las aletas pélvicas son más
pequeños y solamente pueden moverlas en una dirección. Los músculos en las aletas pectorales
son más complejos y poderosos, debido a que están en constante movimiento para cumplir diversos
usos. Están unidos a los rígidos arcos pectorales. El cráneo, como es de esperarse, contiene
muchos músculos, cuya función es la de abrir y cerrar la boca, operar el mecanismo de las
branquias, mover los ojos, etc.
La energía que se manifiesta con el movimiento de los músculos, se obtiene de la combustión de
alimentos en los músculos mismos. Una vez que la comida entra a la boca, es enviada hacia atrás,
debido a que la boca carece de dientes y los goldfish no tienen glándulas salivares. A la entrada
del esófago, el alimento es masticado por los ocho dientes faríngeos (cuatro a cada lado en una
sola hilera) que los muerden contra un cojín dentado en la base del cráneo. El alimento inicia
entonces su recorrido a través del esófago, empezando la digestión. De ahí pasa al estómago.
Este parece una extensión más del tracto alimenticio debido a que su estructura es diferente.
Aquí, junto a un agente ácido, varias enzimas operan y reducen el alimento hasta volverlo
líquido. De ahí pasa al intestino. Los agentes digestivos hacen lo suyo hasta que las paredes
del intestino absorben los nutrientes y son transportados más adelante por la sangre.
Finalmente, la materia no digerible se desecha en forma de heces a través un orificio ubicado
en frente de la aleta anal.
Los nutrientes absorbidos por el goldfish incluyen una alta cantidad de carbohidratos, obtenidos
del alimento vegetal, así como una cantidad de proteínas animales y un pequeño porcentaje de
sales inorgánicas. No hablaremos del complejo proceso de digestión de todos estos nutrientes,
pero si lo haremos de forma breve sobre la manera en que la energía contenida dentro de los
carbohidratos es liberada a través de la actividad muscular.
Este proceso como ya lo mencionamos anteriormente, se obtiene por medio de la combustión. Como
todos sabemos, no puede haber combustión sin la presencia de oxígeno. Por ello es necesario que
la sangre proporcione al tejido muscular cierta cantidad de oxígeno además de los mismos
carbohidratos. Esto es posible gracias a los glóbulos rojos, los cuales a través de unas finas
membranas en las branquias absorben el oxígeno trasportado en el agua introducida a las
branquias del pez. Los carbohidratos, como el nombre lo indica, están compuestos en su mayoría
por carbono e hidrógeno. Cuando estos entran en contacto con el oxígeno en el tejido muscular
del pez, una súbita combustión se da, resultando en la liberación de energía para el movimiento
muscular. Esto provoca la destrucción de una cantidad minúscula de tejido muscular. El carbono
se combina con el oxígeno para formar dióxido de carbono y el hidrógeno se combina con más
oxígeno para formar agua, generándose calor. Los glóbulos rojos, habiendo perdido el oxígeno,
transportan el dióxido de carbono y lo llevan hasta el corazón. El agua es expulsada eventualmente
junto a otros desechos disueltos por los riñones. La eliminación de tanta agua hizo necesaria la
creación de un sistema de venas renal, de tal forma que la sangre de la región de la cola, en su
camino al corazón, pase una segunda vez a través de los riñones.
Toda la sangre que contiene dióxido de carbono eventualmente pasa por las venas y entra al corazón
por el seno venoso. El corazón se encuentra en la parte delantera del cuerpo, debajo de esófago,
en una cámara especial: la cavidad pericardial. El corazón es relativamente pequeño, en
comparación con el tamaño del pez, y de una estructura muy simple en relación con la de seres
vivos de mayor tamaño. Recibe la sangre a través de una sola aurícula, y es expulsada fuera del
corazón por un solo ventrículo muscular, de tal forma que el corazón maneja únicamente sangre de
las venas. Otorgándole nuevo ímpetus, la sangre transita por la aorta ventral, a través de diversas
arterias, y es distribuida a un área muy grande de las branquias, de tal forma que los glóbulos
rojos liberen el dióxido de carbono y tomen tanto oxigeno como les sea posible.
Una vez concluido el intercambio gaseoso, la sangre oxigenada es llevada a través de diversas
arterias hasta la gran aorta dorsal, la cual descansa debajo de la columna vertebral y de la cual
surgen ramificaciones que proveen de sangre al resto del cuerpo. En los peces, la temperatura del
agua no es regulada para permanecer estable más allá de la temperatura del entorno, como sucede
en mamíferos y aves. La temperatura de la sangre varia junto con la del agua y por lo tanto es
muy inferior a la de los seres humanos. Por lo tanto, los peces son poiquilotermos, comúnmente
llamados animales de sangre fría.
Claro, que un goldfish a temperatura de 36 grados C (la cual no es fatal en un periodo corto de
tiempo) tendría una temperatura en la sangre no igual a la de un ser humano, sino mayor debido al
calor generado por la actividad muscular. Por esta razón la temperatura en la sangre de los peces
es 1 grado C mayor a la del agua circundante. Cada vez que la temperatura del agua
varía, el pez tiene que someterse a un cambio funcional mayúsculo. Debe dársele al pez
tiempo para adaptarse, de no se así (lo cual sucede si se le sumerge en un acuario con temperatura
de 5.5 o más grados C de diferencia sin haberlo aclimatado), el cambio puede matarlo, y en el mejor
de los casos, sufrir un serio trastorno funcional que terminará en una muerte prematura del pez.
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