Cuando un zoologista habla de peces tiene en mente una clase definida de animales, con un
esqueleto compuesto principalmente de hueso, exhibiendo algún rasgo estructural distintivo, y
contando con la presencia de branquias para la extracción de oxígeno del agua. Esto excluye a
los tiburones, mantarayas y similares, los cuales conmúnmente son confundidos
como peces. Asimismo, también excluye las estrellas de mar, medusas y demás, los cuales son
invertebrados; así como ballenas, delfines, marsopas y demás mamíferos.
A pesar de todo, los peces comprenden un vasto y variado grupo; más de 20,000 especies han sido
descubiertas por los zoólogos, algunas de ellas con un aspecto extraño y maravilloso. Esta grande
clase esta dividida, o clasificada, en un número de ordenes, algunos por conveniencia y otros para
mostrar su relación. Uno de estos ordenes es conocido como Cipriniformes, una palabra
dificil para aquellos que no hablan griego, pero muy apropiada, debido a que se refiere al
aspecto anatómico que distingue a estas miles de especies de las pertenecientes a otra orden: una
cadena de pequeños huesos que conectan la vejiga nadatoria con el oido.
Una buena clasificación moderna busca asemejarse, en la medida de lo posible, al árbol genealógico
del grupo al cual representa, basado en lo que se puede deducir del estudio de la estructura,
historias y evidencias fosilizadas de la evolución de formas variadas. Si el superorden
Ostariophysi fuese un brazo grueso de un árbol, este se dividiría en dos grandes ramas. Una de
ellas, el orden Siluriformes, incluye a todos los peces gato, lo cual no es de nuestro interés,
pero la otra rama conocida como el orden Cypriniformes; de nuestro interés, se divide en varias
ramas más pequeñas llamadas familias. Una de ellas es la Cyprinidae (Ciprínidos), también conocida
como la familia de las carpas.
Los Ciprínidos son la más grande de todas las familias de peces y contiene cerca de dos mil especies.
Se distingue porque sus miembros poseen mandíbulas sin dientes: los únicos dientes son un juego de
elementos similares a los dientes localizados en huesos de las branquias altamente modificados
conocidos comos dientes faríngeos. Estos dientes faríngeos son de considerable importancia
para ayudar a clasificar a la familia, la cual muestra muchas líneas de divergencia, lo cual
genera muchas divisiones en ramas más pequeñas, conocidas como géneros, cada uno de los cuales
incluye a muchas especies (raramente solo hay una). Las especies son las ramas más chicas o las
puntas del árbol, por decirlo así.
Uno de los géneros es el conocido como Carassius: contiene únicamente a dos especies, el
Carassius carassius (la carpa crucial) y el Carassius auratus (el goldfish).
De lo anterior proviene que la posición sistemática del goldfish sea: Carassius Auratus (auratus),
de la familia Cyprinidae, del suborden Cyprinioidei, del orden Cypriniformes, de la clase
Osteichthyes. Es importante destacar que el goldfish es una especie distinta y no una versión
domesticada de la carpa cruciana, a pesar del parentesco entre ambas. El goldfish tampoco es
una versión moderna de la carpa común (Cyprinus carpio), incluso si en distintas obras así se
establece. Muchos hombres prácticos han aceptado como verdadera esta enorme falsedad.
Externamente, la carpa puede ser diferenciada a simple vista de los dos miembros del género
Carassius por la presencia de pequeños tentáculos o bigotes en cada extremo de la boca.
Internamente, la diferencia más notable es el acomodo de la dentadura faríngea; en el
Cyprinus poseen tres hileras, mientras que en el Carassius solo tienen una hilera. No resulta
nada sencillo el distinguir la forma salvaje del goldfish con la carpa cruciana; debido a que como
lo hemos visto, están estrechamente relacionadas. Quizá la diferencia más notable es la forma del
cuerpo y de la aleta dorsal. La carpa crucial tiene un cuerpo más ancho que el goldfish, y el borde
de la aleta dorsal es convexo, mientras que en el goldfish es recto o cóncavo. Un método más exacto
para distinguir ambas especies consiste en contar el número de escamas. La carpa cruciana tiene
de veintiocho a treinta y cinco escamas a lo largo de la línea lateral, y de siete a nueve escamas
entre la espina dorsal y la línea lateral. El goldfish salvaje tiene escamas en una proporción
mayor: de veintiocho a treinta y una a lo largo de la línea lateral y seis entre la espina dorsal
y la línea lateral. Como resultado del proceso de domesticación, ambas especies son raramente
confundidas, debido a que los criadores únicamente fomentaron la reproducción de los goldfish
con un alto colorido. Una posible razón para dificultar la diferenciación, y que ha creado mucha
confusión en el pasado, es el hecho de que ambas especies están estrechamente relacionadas y se
reproducen entre si con mucha facilidad.